Ventajas de la preparación al parto

  • Posted on junio 11, 2012 at 17:51

Los cursos de preparación al parto se han convertido en una rutina para la inmensa mayoría de las embarazadas.

De la novedad que supuso su aparición en el mundo sanitario hace un par de décadas, hemos pasado a incluirlos como un elemento más en todo el proceso de seguimiento y control de la gestación.

Ventajas de los cursos de preparación al parto

 

  • Relajación y respiración en el parto
  • Gimnasia prenatal para embarazadas
  • Estimulación prenatal del bebé

Si en un principio estos cursos estaban ligados de alguna manera a lo que se llamaba “el parto sin dolor”, hoy centran su didáctica en el conocimiento de los procesos biológicos que se desarrollan en el cuerpo de la madre durante todo el embarazo y en el aprendizaje de técnicas de relajación para superar el momento decisivo del nacimiento.

Pero no se trata sólo de cuestiones técnicas. La evolución de la preparación al parto ha ido incluyendo paulatinamente importantes componentes afectivos y psicológicos asociados a la maternidad y constituye ya una herramienta bastante completa que proporciona a la futura madre las capacidades físicas y mentales para afrontar la llegada de su hijo. Las ventajas de la preparación al parto están más que contrastadas a lo largo de todos estos años. Veámoslas en detalle.

 

Qué le pasa a mi cuerpo

La información es una ventaja esencial de la preparación al parto. El embarazo no es un proceso misterioso cuyos secretos sólo conoce el ginecólogo. La preparación proporciona los conocimientos esenciales para comprender los procesos que se suceden semana tras semana.

Una mujer que conoce paso a paso los cambios que va sufriendo su cuerpo, las pautas de crecimiento de su bebé, está preparada para afrontar cualquier circunstancia médica que se presenten durante la gestación. El conocimiento permite a la futura madre vivir con intensidad su embarazo, pues ya no se trata de una cuestión en la que ella es mera espectadora pasiva, que no entiende nada de lo que está pasando, y se convierte en protagonista esencial del proceso.

 

Mi bebé y yo

Durante el embarazo no sólo hay cambios físicos. Las cuestiones emocionales cobran cada vez mayor importancia. Dentro del cuerpo de la madre está creciendo un ser vivo, que es parte de ella y al que considera como algo que ya es suyo. No ha nacido, pero ya es su hijo. La preparación al parto proporciona los elementos para alimentar esa relación.

El bebé siente, reacciona a los estímulos externos, oye a la madre y todo ese cúmulo de sensaciones generan multitud de incógnitas en la embarazada que una buena preparación va solucionando poco a poco. La adecuada canalización de los sentimientos maternales es una cuestión tan importante para el buen fin del embarazo como la dieta o la supresión de situaciones de riesgo y aunque parezca algo natural, es algo que un buen apoyo profesional puede proporcionar a la futura madre.

 

Prácticas comunes en un curso de preparación al parto

Gimnasia prenatal que incluye: ejercicios circulatorios, para desbloqueo de pelvis (algunas profesoras lo enseñan con bailes caribeños ), ejercicios de músculos oblicuos, ejercicios de acondicionamiento del suelo pélvico, pectorales, etc.

  • Ejercicios respiratorios. Diferenciación de la respiración más adecuada a la fase del parto.
  • Ejercicios de relajación. Diferentes métodos.
  • Entrenamiento para el periodo expulsivo.
  • Prácticas del manejo del bebé, baño, cambio de ropa, cura del ombligo, la puesta al pecho…
  • Ejercicios posparto y recuperación posterior.

 

Controlar el parto

Buena parte del contenido concreto de la preparación al parto está enfocada a afrontar en las mejores condiciones posibles el momento del nacimiento, esa “hora cortita” que todas desean. La preparación proporciona, por una parte, información detallada de lo que ocurre en ese momento, de lo que el equipo médico va a hacer y de cómo la madre puede ayudar a buen fin del proceso. Por otra parte, aporta los conocimientos para que la colaboración de la madre sea verdaderamente efectiva.

Las técnicas de relajación y de respiración para controlar las fases del momento de la expulsión son la gran aportación de la preparación a un buen parto. Una madre que no sabe cómo y cuando empujar, que no sabe relajarse en las fases precisas, que no sabe controlar las contracciones y los dolores del momento, que se descontrola, que es incapaz de soportar el trance, se convierte en un elemento negativo en el momento clave del nacimiento del niño y puede constituir un factor de riesgo o de fuerte inconveniente para el parto.

Por el contrario, una madre informada y entrenada en todas estas cuestiones es una colaboradora eficaz del equipo médico y parte esencial del nacimiento sin problemas de su hijo.

 

El padre también cuenta

Afortunadamente, el embarazo se vive cada vez más como una cuestión integral de la pareja y no como algo que compete exclusivamente a la madre. Analizándolo con cierta perspectiva, podemos decir que uno de los factores que más ha influido en la implicación conjunta de la pareja en el proceso de gestación han sido los cursos de preparación al parto.

Desde un principio fomentaron la implicación del padre en el embarazo y pronto se hizo habitual que a las clases de preparación asistiesen juntos padres y madres. El padre ya no es ese señor que acompaña a su pareja embarazada al ginecólogo, no se entera de nada y confía en que su mujer tome buena nota de todo lo que dice el médico. Es pieza clave del proceso de gestación y responsable en buena medida del equilibrio emocional de su pareja.

Los cursos de preparación han enseñado al padre lo que pasa en el cuerpo de su pareja; le han enseñado a facilitar los ejercicios físicos que la relajan; le han enseñado a reorganizar su vida cotidiana para participar activamente en la gestación; le han enseñado a relacionarse con su hijo y le han enseñado cómo responder ante todos los acontecimientos que se avecinan. La preparación ha institucionalizado el hecho de que el embarazo es cosa de dos y esa es una de sus principales virtudes.

Nueve meses después

Un recién nacido acapara al ciento por ciento la vida de la madre. Todo gira en torno suyo y hay que saber una serie de cuestiones relacionada con él que parece interminable.

Prácticamente no hay método de preparación al parto que no incluya sesiones dedicadas al conocimiento de lo que pasa cuando el bebé ya está en casa y requiere toda la atención de los padres. Desde cuestiones higiénicas esenciales, la alimentación y los cuidados médicos iniciales, la información que se transmite a los futuros padres es exhaustiva. Las preguntas e inquietudes de los padres también lo son. Un factor al que cada vez se le da mayor importancia es la preparación psicológica de los padres, aunque focalizada mucho en la madre, para afrontar esa fase concreta. Los temores y angustias de muchas madres ante la responsabilidad que cae sobre ellas y el sentimiento que muchas experimentan de no ser capaces de afrontar la situación con eficiencia degeneran en situaciones de depresión que una buena preparación ayuda a prevenir. La mentalización ante lo que se avecina y el reforzamiento de sus sentimientos de seguridad y autoestima se acrecientan con una buena preparación para el parto.

En la mayor parte de los cursos de preparación la didáctica no termina el día del parto. Casi todos incluyen sesiones de postparto con terapias de ejercicios físicos que ayudan sobre todo a que el cuerpo de la madre recupere poco a poco la normalidad. Es una ventaja fundamental de la preparación integral al parto. Que la madre vuelva a ser lo que era, que no asuma desgastes físicos irrecuperables, que la llegada del hijo sea un acontecimiento feliz pero que no conlleve daños físicos, son elementos clave para que el embarazo sean una experiencia integralmente dichosa.